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Cinco razones por las que Namibia cautiva

Nina van Zyl
por Nina van Zyl
Publicado el 5 de enero de 2022
5 minutos de lectura

Namibia es un destino que deja huella; un rincón del extremo austral de África del que es difícil no enamorarse de inmediato y para siempre. ¿Duda de nuestra palabra? A continuación, cinco razones por las que Namibia es un lugar excepcional —y por las que usted también sucumbirá a sus encantos.

sundowner

1. Los atardeceres más soberbios

Los cronistas de viajes suelen extenderse al describir las puestas de sol en Namibia, hasta el punto de que algunos lectores podrían cuestionar si son realmente tan extraordinarias. La respuesta es afirmativa: lo son. Existe una razón por la que los sundowners son una parte esencial de la experiencia de safari en este país. Es ese momento del día en el que uno se detiene para desconectar y apreciar la capacidad de la naturaleza para crear algo de una belleza tan absoluta. No es una exageración; los atardeceres namibios son, sencillamente, flamantes. Grandes franjas de color rosa flamenco, naranja intenso y rojo profundo se despliegan sobre un fondo azul pálido. Si tiene suerte, algunas nubes se unirán a la escena, intensificando aún más el dramatismo del paisaje. Cuando visite Namibia, asegúrese de marcar la hora del ocaso y dirigirse a un mirador orientado al oeste. Nos lo agradecerá.

Cebra y jirafa en un abrevadero de Etosha

2. Fauna en estado puro

Uno de los mayores atractivos de Namibia es la abundancia de fauna salvaje, cuya observación resulta sorprendentemente sencilla. Hablamos de elefantes adaptados al desierto en Damaraland, que pasean con parsimonia por los lechos de los ríos; de los caballos salvajes del Namib, que se congregan en las arenas del desierto a poca distancia de Lüderitz; de los majestuosos leones de Etosha, que descansan durante el día en algún rincón a la sombra cerca de un abrevadero, y de los hipopótamos que se reúnen en las aguas de la región del Zambezi. Namibia alberga a todos los miembros de los Big 5, cuatro de los cuales pueden avistarse tan solo en el Parque Nacional Etosha. A esto se suma una riqueza ornitológica que sorprenderá a los aficionados. Desde la alondra de las dunas —especie propia de la región— hasta los alegres inseparables de Namibia, cada destino ofrece motivos para el asombro. Por último, las pequeñas criaturas que habitan el desierto del Namib, desde camaleones hasta escarabajos, demuestran que este es, en toda la extensión de la palabra, un desierto vivo.

Mujer herero con vestimenta tradicional.

3. La hospitalidad namibia

Uno de los mayores privilegios de viajar es aproximarse a una cultura ajena y a sus gentes. Namibia no es la excepción; de hecho, posee un carácter singular frente a otras naciones, al ser el hogar de una diversidad cultural y lingüística extraordinaria. Los himba, uno de los últimos pueblos nómadas del mundo, habitan el noroeste del país y son reconocidos por la piel teñida de ocre rojo de sus mujeres y sus elaborados tocados. Por otro lado, las mujeres herero suelen portar sus vestidos tradicionales en la vida cotidiana, acompañados de un tocado de dos puntas que evoca los cuernos del ganado. Los namibios suelen mostrarse abiertos al intercambio con el viajero; no obstante, conviene recordar que siempre se debe solicitar permiso antes de tomar fotografías y ofrecer una compensación económica como gesto de cortesía.

Globo aerostático sobre Sossusvlei.

4. Una geografía de contrastes

Resulta difícil imaginar que Namibia posee una extensión cuatro veces mayor que la del Reino Unido. Es un territorio vasto, rebosante de paisajes que merecen ser narrados. Dentro de sus fronteras conviven dos desiertos: el Kalahari y el Namib. Gran parte del país se define por su aridez —basta pensar en las imponentes dunas cercanas a Sossusvlei—, mientras que, en marcado contraste, la región del Zambezi, en el noreste, se despliega exuberante, surcada por ríos y canales. Mientras que enclaves como la capital, Windhoek, o el norte presentan una mayor densidad, otras zonas ofrecen la sensación de ser el único habitante en kilómetros a la redonda. Las propuestas de actividades son igualmente variadas: desde practicar surf en la ola de izquierdas más larga de África hasta desafiar la velocidad del viento en las competiciones de Lüderitz. Paseos a caballo a la orilla del mar, recorridos en vehículos 4x4 por el desierto o vuelos en globo sobre las arenas son solo algunas de las opciones. Sea cual sea el rincón que elija, la experiencia será memorable.

Dunas del Namib y el océano Atlántico.

5. Un destino comprometido con la sostenibilidad

La razón principal por la que Namibia cautiva al viajero es su gestión ejemplar para mitigar el impacto del turismo, maximizando sus beneficios. Gran parte del territorio está integrado por parques nacionales, reservas privadas y concesiones gestionadas por comunidades locales, donde la fauna se protege de forma activa. Namibia goza de una reputación impecable en el cuidado de sus recursos naturales, siendo el primer país africano en incluir la protección ambiental en su constitución. Su población de rinocerontes negros, una especie en peligro crítico de extinción, es gestionada con rigor y constituye la tercera más numerosa de África. El país sorprende en otros ámbitos: durante años, Windhoek fue reconocida como la ciudad más limpia del continente, y sus costas se cuentan entre las más prístinas que uno pueda encontrar. Además, la capital recicla la totalidad de su agua potable, cumpliendo con estándares internacionales desde hace años. Puede profundizar en las razones que hacen de Namibia un referente del turismo sostenible aquí.

La belleza natural, el legado cultural y la diversidad de actividades hacen de Namibia un destino inmejorable para su próxima travesía. Comience a planificar su viaje a Namibia con Viatu.