Al hablar de cambio climático, es posible que le sorprenda descubrir una verdad incómoda: la ganadería industrial es uno de los principales motores de la catástrofe medioambiental que enfrentamos actualmente.
La sostenibilidad y las dietas basadas en el consumo de carne están intrínsecamente ligadas. Y aunque el debate sobre nuestros hábitos de consumo ha sido ampliamente documentado, una transformación significativa es una deuda pendiente desde hace tiempo.
Por ello, hemos decidido dejar de esperar. Sigamos adelante.
La recomendación de octubre: Cowspiracy
“La ganadería es la causa principal de la deforestación, el consumo de agua y la contaminación... es el motor fundamental de la destrucción de las selvas tropicales, la extinción de especies, la pérdida de hábitats, la erosión del suelo, las 'zonas muertas' en los océanos y prácticamente cualquier otro mal medioambiental. Y, sin embargo, continúa casi sin cuestionarse”.
Duración: 90 minutos
Este mes, nos enfocamos en contenidos reveladores. Aquellos que permanecen en nuestra memoria mucho después de apagar la pantalla y que parecen definir gran parte de nuestras conversaciones futuras. A pesar de su título irónico, Cowspiracy es uno de los documentales más impactantes que hemos visto en mucho tiempo.
Aunque se estrenó en 2014, el documental se siente tan contemporáneo y relevante como si se hubiera producido ayer. Después de todo, su pregunta central, “¿cuál es la causa principal del cambio climático?”, sigue siendo de una vigencia absoluta.
Si el título de esta obra visionaria, dirigida por Kip Andersen y Keegan Kuhn, y producida en su versión actualizada por Leonardo DiCaprio, sugiere una conspiración, es con toda intención. Pero la mayor fortaleza del filme reside en su narrativa, centrada en el viaje personal de Andersen en busca de la verdad.
El factor de la sostenibilidad
Valoración general: 4/5
Todo comenzó cuando Andersen vio Una verdad incómoda, de Al Gore. A partir de ese momento, se obsesionó con el ecologismo. Convencido de que marcaba la diferencia, Andersen se esforzó por reducir su huella de carbono: tomaba duchas breves, reciclaba con rigor, se desplazaba en bicicleta y apagaba las luces al salir de cada habitación. Sin embargo, a menudo se preguntaba: “Ante las crisis ecológicas que enfrenta el planeta, ¿sería suficiente que todos adoptáramos estos hábitos de conservación?”
Entonces encontró una publicación sobre un informe de las Naciones Unidas que afirmaba que la ganadería produce más gases de efecto invernadero que todo el sector del transporte. Comprendió que el impacto de sus cambios de estilo de vida era insignificante frente a las emisiones generadas por una dieta basada en la ganadería. El resto es historia.
A lo largo del filme, los coproductores Kip Andersen y Keegan Kuhn sostienen que nuestra atención, tanto institucional como individual, hacia problemas medioambientales específicos no logrará un cambio colectivo a menos que enfrentemos la realidad de la ganadería. Sus efectos sobre el entorno son tan profundos que cualquier progreso aparente en otros ámbitos resulta insuficiente para contrarrestar su impacto destructivo.
La solución, en cambio, es el sueño de cualquier defensor del medio ambiente. No requiere de maniobras políticas, decisiones corporativas, renegociaciones de políticas alimentarias ni incentivos fiscales. Cuando consumimos carne, lácteos y huevos, alimentamos esta catástrofe. El cambio ocurrirá tan pronto como logremos convencernos unos a otros de modificar lo que comemos.
La perspectiva de Viatu
Temas:
La sostenibilidad es el eje central. El documental aborda explícitamente la disonancia cognitiva que implica criar animales para el consumo humano. Aunque toca aspectos éticos y de salud, mantiene su enfoque firme en el tema principal: la destrucción del planeta. Las entrevistas incluyen a figuras clave del activismo por los derechos de los animales, como Will Potter, Howard Lyman, Will Tuttle, Richard Oppenlander y Michael Klaper.
Producción:
Con una combinación equilibrada de diseño gráfico, operaciones encubiertas y entrevistas fascinantes, Cowspiracy mantiene un ritmo constante, lo que resulta en una propuesta diversa y absorbente durante sus 90 minutos de duración.
¿Qué lo hace diferente?
A medida que surgen más alternativas veganas, consumir de manera más respetuosa con el medio ambiente resulta más sencillo. Al comprender los efectos de la agricultura intensiva, es posible imaginar que, en el futuro, miremos atrás y nos preguntemos por qué manteníamos estas prácticas, de forma similar a como hoy vemos el tabaquismo. Por ello, este filme es una herramienta poderosa que bien podría inspirar a una nueva generación a actuar con responsabilidad, tanto por nuestra salud como por la del planeta. Vale la pena verlo.



