7 datos sobre el pingüino africano que probablemente desconocía
por Logan TaitPublicado el 23 de noviembre de 2021
5 minutos de lectura
El pingüino africano es una criatura fascinante y de una singularidad entrañable que habita a lo largo de la costa del sur de África. Esta especie es endémica del continente y desempeña un papel fundamental en los ecosistemas costeros. Aunque su apariencia pueda sugerir lo contrario, su peso máximo apenas alcanza los 4 kilogramos, con una estatura que ronda los 60 centímetros.
A continuación, exploramos la naturaleza de estas aves no voladoras y presentamos 7 datos que le permitirán conocerlas a fondo.
1. Los nombres del pingüino africano
Su nombre científico, Spheniscus demersus, proviene del griego y se traduce como "cuñas buceadoras". Un término preciso, dado que estas aves son capaces de sumergirse hasta 130 metros de profundidad.
Antaño se les conocía coloquialmente como «pingüinos burro», debido a que sus graznidos guardan un parecido notable con el rebuzno de estos animales. Sin embargo, dado que otras tres especies de pingüinos emiten sonidos similares, se optó por estandarizar su nombre oficial como pingüino africano para evitar confusiones.
2. Su presencia se limita a dos países
El pingüino africano solo habita en dos países del mundo, ambos situados a lo largo de la costa suroeste de África. Su distribución se restringe a Namibia y Sudáfrica, donde se reparten en 24 colonias que se extienden desde Namibia hasta la bahía de Algoa, en Port Elizabeth. A lo largo de este litoral, es habitual encontrarlos en islas y afloramientos rocosos.
Las dos colonias más célebres de Sudáfrica se ubican en Boulders Beach, en Simon’s Town, y en Stony Point, en Betty’s Bay. Solo existe otra colonia en tierra firme, situada en la costa del sur de Namibia. Se estima que la colonización de zonas continentales fue posible gracias a la reducción de depredadores naturales. No obstante, la colonia de Betty’s Bay sufre ocasionalmente la presión de los leopardos y, en un suceso insólito, la de Simon’s Town llegó a ser atacada por un enjambre de abejas.
3. Una especie indicadora
Una especie indicadora es aquella cuya presencia, ausencia o abundancia refleja las condiciones ambientales de su entorno. El declive en las poblaciones de pingüino africano guarda una relación directa con la sobrepesca de especies menos valoradas, como la anchoa y la sardina, así como con el cambio climático. La sardina es la fuente de alimento predilecta de esta ave, pero la presión pesquera los ha obligado a adaptar su dieta.
4. Los colonos portugueses los confundieron con peces y los incluyeron en su dieta
En algún momento entre 1487 y 1488, el explorador portugués Vasco da Gama rodeó el extremo austral de África. En Mossel Bay, los viajeros avistaron pingüinos por primera vez; es probable que fueran los primeros europeos en encontrarse con ellos. El hallazgo causó gran confusión entre la tripulación. Uno de los miembros escribió en su diario: «hay aves tan grandes como patos, pero no pueden volar y rebuznan como burros».
Aquellos colonos portugueses, católicos devotos, tenían prohibido consumir carne los viernes, aunque sí podían comer pescado. Así, decidieron clasificar a estas aves no voladoras como peces debido a su destreza en el agua. Este «vacío legal» permitió a los marineros consumir su carne en viernes sin transgredir sus preceptos religiosos.
5. Sus ojos poseen rasgos extraordinarios
La visión del pingüino africano es notable. Poseen un pequeño ojo negro a cada lado de la cabeza, lo que les permite una visión binocular similar a la humana, es decir, la capacidad de mantener el enfoque en un objeto con ambos ojos para crear una imagen única. Además, tienen visión cromática y son sensibles a las longitudes de onda del violeta, el azul y el verde.
Más aún, sus córneas aplanadas evitan que la luz se refracte al pasar a través del ojo bajo el agua, lo que mejora su visión en inmersión sin sacrificar la claridad en tierra firme. Asimismo, cuentan con una membrana nictitante, o tercer párpado, que protege sus ojos de la salinidad mientras nadan.
Un rasgo distintivo del pingüino africano es la glándula rosada situada sobre cada ojo. La sangre circula hacia estas glándulas, donde se enfría gracias al aire circundante antes de regresar al resto del cuerpo, ayudando así a regular la temperatura del animal. Cuanto más alta es la temperatura ambiente, más intenso se vuelve el tono rosado de estas glándulas.
6. Son monógamos y mantienen a su pareja de por vida
El pingüino africano es monógamo; esto significa que conserva la misma pareja durante toda su vida. Comienza su etapa reproductiva alrededor de los cuatro años y ambos progenitores comparten la responsabilidad de incubar los huevos durante un periodo de cuarenta días. Por lo general, la hembra pone dos huevos, los cuales entierran en la arena o bajo arbustos para protegerlos.
7. El patrón de manchas es único en cada ejemplar
El pingüino africano luce el característico «esmoquin» de plumaje blanco y negro. Sin embargo, cada individuo posee un patrón de manchas negras único en su pecho blanco, lo que permite distinguirlos entre sí. Su vientre presenta una franja negra curva y gruesa en la parte superior del pecho que se extiende hacia los flancos y las patas. Asimismo, cuentan con patas palmeadas negras y una máscara facial del mismo color, con glándulas rosadas distintivas sobre cada ojo. Su pico negro es la herramienta que utilizan para capturar y consumir a sus presas, mientras que su cola corta les sirve de equilibrio en tierra y como timón al nadar.
¿Le interesa observar al pingüino africano en su hábitat natural en Namibia o Sudáfrica? Visite nuestro sitio web para reservar su viaje.