Reseña de Lena: Desert Hills Lodge
Tras nuestra primera jornada en Windhoek, despertamos a la mañana siguiente con el entusiasmo propio de quien sabe que el viaje apenas comienza. El trayecto de casi seis horas desde Elegant Guesthouse hacia Sossusvlei serpentea por una cresta escarpada donde convergen los dos desiertos de Namibia: el árido Kalahari y el Namib. De aquel recorrido, guardo una memoria vívida: el caleidoscopio de colores y la naturaleza surrealista del paisaje.
A mitad de camino, hicimos una escala en Conny’s Restaurant & Coffee Shop para disfrutar de un café reparador y la cálida hospitalidad de su propietario, Günther. Tras la pausa, continuamos nuestra travesía hacia la segunda parada de esta aventura namibia: Desert Hills Lodge.
Ubicación
A solo 30 minutos de la entrada a Sossusvlei se encuentra Desert Hills Lodge, extendido como un espejismo sobre la ladera de una pequeña duna. Al llegar, lo primero que cautiva es su colección de chalets en forma de cápsula, integrados con sutileza en la aridez del paisaje namibio. Estas estructuras están rodeadas por una extensión casi infinita de desierto color bronce y los icónicos árboles de espina de camello.
Actividades
Este rincón aislado es un paraíso para el explorador, con numerosos afloramientos rocosos por descubrir. Al amanecer y al atardecer, el juego de luces y sombras sobre las rocas crea vistas imponentes, un telón de fondo ideal para una fotografía memorable o una sesión de yoga revitalizante. Si bien la región no destaca por su fauna —aunque logramos avistar una jirafa—, es célebre por su geografía surrealista. El verdadero atractivo reside en las dunas de Sossusvlei. Escalamos la duna Big Daddy, recorrimos el cañón de Sesriem y caminamos por el emblemático Deadvlei.
Sin embargo, nuestra actividad predilecta fue el vuelo en globo aerostático con Namib Sky; una experiencia imprescindible para quien visite el desierto del Namib. Fue una oportunidad inmejorable para contemplar los paisajes más icónicos del país desde las alturas; cada segundo en el aire justificó el desplazamiento.
El lodge cuenta con 18 chalets, espaciosos y decorados con sobriedad en tonos neutros. Los acabados en madera oscura y la frescura de la lencería blanca realzan la sensación de confort. Las habitaciones disponen de tomas de corriente europeas e incluso conexiones USB. Nuestra estancia contaba con una terraza privada con vistas que parecían prolongarse hasta el infinito, garantizando privacidad y sosiego. Contemplar aquel panorama cada vez que mirábamos hacia el exterior fue, sin duda, uno de los grandes privilegios de nuestra estancia.
Las áreas comunes se asientan sobre plataformas de madera, con espacios diferenciados para el comedor y un salón con bar. Asimismo, el complejo ofrece una piscina equipada con camastros y una zona de sombra muy agradecida bajo el sol del desierto.
Wi-Fi
La conexión a internet se limita exclusivamente al área de recepción; la señal no alcanza los chalets. Es un entorno propicio para avanzar con pendientes, aunque su productividad dependerá de lo que realmente logre tachar de su lista de tareas.
Gastronomía
El restaurante gourmet se especializa en una cocina de gran factura y, para satisfacción de muchos, cuenta con opciones vegetarianas. Para los amantes de la carne, las piezas de caza se transforman en platos de una calidad excepcional.
Sostenibilidad
La carne servida en el lodge es de origen local; no se realizan importaciones de otros países. Esta misma filosofía se aplica a los vegetales. Los vinos provienen de la vecina Sudáfrica y la cerveza se adquiere en Namibia, lo que garantiza tiempos de transporte reducidos y una calidad inmejorable.
¿Es este su lugar?
El establecimiento destila elegancia. Las habitaciones son espaciosas, el entorno es imponente y las tardes invitan a descansar bajo la brisa del aire acondicionado o a la sombra junto a la piscina. Una sola noche resulta insuficiente, especialmente considerando el tiempo de traslado necesario para llegar hasta aquí. Reserve al menos dos noches y permítase disfrutar del lugar como si estuviera en casa.
En tres palabras: Remoto, espacioso, cautivador